Recepción palestina de la inmigración judía

Cuando los judíos fueron expulsados de varios lugares en Europa durante el Imperio Otomano, los palestinos abrieron sus puertas y los acogieron en Palestina. Esta hospitalidad estaba arraigada en el carácter y los valores palestinos. Los palestinos ofrecían su pan y agua a los huéspedes y extraños, dispuestos a sacrificar su propio confort por aquellos que lo necesitaban. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando barcos con refugiados judíos llegaron de Europa, los palestinos iban a las playas con pan y agua para recibir a los judíos que llegaban e invitarlos a sus hogares. Este tipo de recepción era común, demostrando la magnitud de la bienvenida y aceptación palestina.

Respuesta sionista y desplazamiento forzado

Sin embargo, los sionistas devolvieron esta generosidad palestina con traición. La experiencia de mi propia familia ilustra esta dinámica. Mi padre era un nacionalista iraquí que sirvió en el ejército iraquí y no tenía intención de inmigrar a Palestina. Él y mi madre creían que Palestina era la tierra de los palestinos, no un lugar destinado para ellos. Sin embargo, los sionistas enviaron escuadrones terroristas a Bagdad que bombardearon sinagogas, centros culturales judíos y negocios judíos. En estos ataques, seis personas fueron asesinadas y decenas de judíos resultaron heridos. Luego, los sionistas culparon de estos ataques a los musulmanes, afirmando que los musulmanes que alguna vez habían sido amigables con los judíos ahora eran hostiles, y que los judíos debían irse a Palestina para estar a salvo.

Bajo este falso pretexto, los sionistas expulsaron aproximadamente a 1.3 millones de palestinos de Palestina. Para reemplazarlos, trajeron a 1.3 millones de judíos árabes de Marruecos, Túnez, Argelia, Irak, Egipto y Yemen. Este reemplazo demográfico se llevó a cabo de manera sistemática, desplazando a la población palestina original para establecer un estado de mayoría judía en un territorio que los palestinos habían habitado y gobernado durante siglos.